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Paredes de ladrillo y piedra, una tendencia en 2018

En el 2018, los elementos aplicados completamente en su estado natural, sin ser tratados están de moda para el diseño tanto de interiores como de exteriores. Ya sean detalles en madera cruda y piedra. Incluso el concreto decorativo sigue siendo un elemento llamativo para paredes, provocando sensaciones inclusive de elegancia por su sobriedad y simpleza.

El ladrillo utilizado como recurso natural decorativo, este aprovecha la apariencia u su textura misma de arcilla o de concreto. El cual se puso de moda ya hace unos años por su aplicación en los “lofts” neoyorkinos, este es considerado básicamente como un elemento constructivo, el ladrillo hoy en día es más que eso, es un elemento con dinamismo, ya que los hay de muchas formas, colores y texturas, esto depende mucho del material que se empleó en su elaboración. Este dinamismo hace que podamos sacarlo de su papel habitual y emplearlo de muchas maneras.

 

 En cuestiones de DISEÑO ¿Qué nos aporta?

Este elemento aplicado en espacios interiores o exteriores, crea un diseño rustico, vanguardista, un estilo rural, dependiendo de como lo empleemos, y en qué lugar se aplique. Un tabique realizado con ladrillo visto evoca el ambiente urbano de la ciudad. Si además lo acompañamos con elementos en acabados metálicos, este efecto se potencia, obteniendo un ambiente industrial y metropolitano. De esta forma se potencia el efecto rural, espacios detenidos en el tiempo que se ven llenos de protagonismo.

¡No se ve nada mal!, Los ladrillos decorativos quedan bien en cualquier habitación, ya sea para uso decorativo en casa, grandes salones, cocinas, baños, habitaciones, pero es más común verlos aplicados en oficinas, restaurantes, etc. Además, al tratarse de tabiquería maciza, no tendrás problemas para colgar lo que quieres, desde muebles enormes, hasta televisores o cualquier otro elemento con un peso importante, son de gran resistencia.Tal versatilidad en un material es rara, pues permite combinaciones con estilos moderno, clásico y es elegante a la vez. Sea cual sea el estilo que elija, le otorga al ambiente un aire antiguo y encantador.

Y si de la piedra hablamos como elemento decorativo, este ha sido un material de construcción que se ha utilizado desde el principio de los tiempos. Al no ser creado por el hombre ni necesitar de un tratamiento para aplicarla, como por ejemplo el caso de la madera, la piedra proliferó en la arquitectura y la construcción de viviendas desde el comienzo de la humanidad. Hoy en día existen materiales y técnicas más modernas acaparan los reflectores, pero no por ello el uso de piedra en la construcción o decoración han perdido su encanto. Lo que la hace especial es su cualidad mineral que transmite sensaciones como un aire medieval tan imponente que con su gran gama de texturas y tonalidades convierten a la piedra en un material único, que como el ladrillo se dota de diversidad.


 Desde lo rústico a lo minimalista.

Siglos después nos encontramos con que el ladrillo, y materiales como la piedra se ha convertido en un elemento que se aplica con mayor frecuencia y llega a ser indispensable tanto en comercios, oficinas, restaurantes, bodegas como en el interior de algunas viviendas. Todo esto con el firme objeto de diseñar espacios con un ambiente acogedor o dar un estilo vintage, industrial estos son algunos de los objetivos más habituales de los ladrillos decorativos, y de la piedra.

 

No todo es perfecto, deben considerarse ciertos cuidados.

Existen ciertas cuestiones que pueden dañar estos materiales, la humedad, el salitre y los agentes climáticos son algunas de las causas que provocan que el ladrillo y la piedra a la vista se deterioren con el paso del tiempo.

Ambas técnicas pueden utilizarse en interiores y exteriores, en este último caso el ladrillo presenta mayores probabilidades de ser afectado por fenómenos climáticos externos. Por lo tanto, el tiempo que perdure el ladrillo visto sin perder su belleza estética dependerá de cuan expuesto se encuentre al deterioro de agentes agresivos.

El ladrillo expuesto, como cualquier otra superficie, debe ser protegida frente a los fenómenos mencionados mediante recubrimientos y pinturas adecuadas. Pintar o barnizar al ladrillo no solo servirá como protección, sino que también hará resaltar la belleza que posee por sí mismo.

Ya sea en el piso o en una pared en forma de mural, los mosaicos de piedra son una opción de decoración que no pasa ni por lo visto pasara de moda. Elementos decorativos propios de grandes templos, de salones antiguos y de casonas que enaltecen su belleza aplicados en construcciones modernas, aportando distinción, elegancia rústica y un poco de historia al lugar.

Sin duda elementos que van con todo…

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