¿Cómo influye el color en los espacios?

Durante el proceso de decoración de una casa (o diseño de interiores, como también es conocida) existe una especie de lista en donde se especifica una serie de elementos que merecen ser revisados con atención, de acuerdo al gusto de la persona o personas que allí habiten. Puede decirse que algunos de esos elementos son los muebles, ya sean rústicos o contemporáneos; las cortinas, desde unas muy sencillas hasta unas muy elaboradas; y probablemente el más importante de todos sea el color en las paredes, ya que este último podría determinar los tonos a utilizar en los muebles y en las cortinas. Suele decirse que el gusto personal hacia un color en específico es como un reflejo del estado que guarda la salud mental de un individuo o que puede ser una descripción de la propia personalidad.

Según Bagniole el diseño de interiores es un proceso de diseño que consta de tres etapas” y que la mayoría de las veces es una serie de pasos que van en línea recta, aunque puede volverse cíclica; primeramente, es el planteamiento del problema, le sucede el desarrollo del concepto y sigue hasta la evaluación final. La primera fase consta de un análisis exhaustivo del problema que presenta un espacio determinado, esto con la finalidad de encontrar una solución adecuada. La segunda fase se refiere a la realización de los objetivos que deberán cumplirse al pie de la letra para cristalizar o aterrizar la solución, que a su vez está regida por un plan de trabajo, en donde la observación e imaginación son puntos clave para un resultado óptimo. La última fase no es más que la aprobación final del cliente quien contrató los servicios del diseñador de interiores en donde se muestra el proyecto final sobre lo que está siendo realizado, en donde los colores tienen un papel fundamental para poder lograr directamente el trabajo que es deseado.

Cuervo establece en su estudio que cada color representa uno o varios sentimientos en específico, además de las emociones percibidas por sus sujetos de estudio y para ello utilizó algunos de los colores más utilizados, en este caso para la publicidad. El color verde se asoció con la esperanza y naturalidad; en otra instancia, el azul al igual que el verde fue ligado a la tranquilidad, solo difirió con el concepto percibido de libertad. El color rojo se le asoció principalmente al amor y a la pasión, y un plano secundario se le asoció a la fuerza, esto debido a que es un color que se encuentra relacionado con sentimientos considerados de alto alcance para el ser humano. Por otra parte, el color blanco se le relacionó con la pureza, paz y limpieza, mientras que, al negro con la tristeza y miedo, aunque también se le asoció con la elegancia. Para concluir este listado, el color amarillo fue asociado con la alegría y algunas ocasiones con el nerviosismo. Afirmando de esta manera que en el momento en el cual se tiene un contacto directo con un color en particular lo que se tiene como respuesta es un sentimiento, es por tanto que en el momento en el cual se elige un determinado color para un espacio se tiene que tener en claro el objetivo que se tiene, los recursos que van a ser utilizados dentro del mismo, para que de esta manera pueda ser elegido el color.

Es por tal motivo que en el momento en el cual se realiza un diseño sobre un espacio en particular se tiene que tomar a consideración los colores que van a ser implementados, esto dependiendo de las actividades que van a ser puestas en práctica; lo anterior, debido a que si no se realiza un correcto estudio sobre el color que va a ser usado para un espacio en particular se tiene como consecuencia directa que no se tengan las utilidades esperadas sobre el lugar en particular.

 

 

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